Capítulo 68
Capítulo 68: La cría en crecimiento
Stella, la emperatriz, era una mujer misteriosa, en este sentido podría decirse que se parece a su hermana Grace. En la superficie, aparentaba ser elegante y culta, pero debajo de su bonito rostro había un rasgo más competitivo que cualquier comerciante.
—¿La duquesa de Carl?
—Sí, Su Majestad.
Stella agitó su abanico. Era consciente del propósito de Sylvia, debido a que su misión también era algo similar. Por supuesto, llegó a convertir a Diana en Princesa de la Corona.
—Dígale que me vea en la sala de recepción.
—Sí, Su Majestad.
Un momento después, la voz grave del oficial a cargo sonó en la inmensamente colorida sala de recepción.
—¡Su Majestad la Emperatriz!
Al oír la voz, Sylvia se levantó e hizo una cortés reverencia.
—Es un placer, mi reina. Le ruego que me disculpe por visitarla sin previo aviso.
—Tome asiento por ahora.
—Sí, Su Majestad.
Sylvia inclinó la cabeza una vez más y se sentó. Las dos no eran desconocidas. La Emperatriz y la Duquesa del Imperio habían tenido bastantes oportunidades de encontrarse juntas. Sin embargo, a pesar de verse varias veces a Sylvia siempre le sorprendía la belleza de Stella, la Emperatriz.
—¿Qué te trae por aquí? No me interesa andarme con rodeos.
La tímida voz de la reina resonó con autoridad. La franqueza de Lucas debía parecerse a la de su madre.
—Con respecto al Príncipe, su Majestad... sobre el matrimonio.
—No veo cual sería el problema.
Los preparativos para la boda civil se estaban llevando a cabo. Al menos, la Duquesa vio que la Emperatriz no se molestaba con su visita no anunciada.
—Por supuesto, eso pensé, pero estoy aquí porque estoy un poco preocupada.
—Pensé que había dicho que no quería andarme con rodeos.
—Me disculpo, Su Majestad.
Los agudos ojos de Stella observaron a Sylvia mientras se disculpaba apresuradamente.
—Se dijo que Lady Diana era una comerciante de éxito.
—¿Y? — Stella arqueó su delgada ceja. Sylvia al ver una reacción tan aguda, la llevó a pensar de que había llegado al lugar correcto.
***
El hecho de que Diana se convertiría en la futura princesa heredera ya era de dominio público, pero aún así Grace le vendió los derechos comerciales.
Edwin era el Gran Duque, pero Stella no podía pensar en esto sino en Grace. Incluso fue la misma Stella quien le dio la autoridad al Gran Duque de Chester debido a la petición de su padre.
—¿Cómo diablos pensó Grace en la boda imperial? — La voz de la emperatriz temblaba.
—Tal vez en la del Alto Duque, se acoja a una mujer en los negocios, ¡pero no en la familia imperial!
Esta era la razón por la que Stella odiaba dar derechos comerciales al Gran Duque desde el principio. Grace ignoró discretamente a Stella por ser su hermana, pero al mismo tiempo también por ser favorecida por su padre. Pero el destino estaba del lado de Stella. Después de todo, fue Stella quien se casó con el Emperador y dio a luz al Príncipe.
—¡Todo va así, siempre ha sido así!
Sin mencionar que el emperador se encontraba en esos momentos postrado en una cama enfermo, casi inconsciente. Por lo cual, se venía venir la era de Stella con todo el poder, por lo que entregó los derechos comerciales con la recomendación de su padre pero a su vez por un poco de simpatía por su hermana, lo que era un reto para ella.
—¿Así que tú también lo haces? ¿Cómo no vas a manejar a Diana, la cual fue elegida como princesa heredera? ¡Qué fácil sería tener una boda con la familia imperial!
—Su Majestad, perdóneme, nunca, nunca. Es que... Esto ha pasado por mi incompetencia.
—¡Ja! — La emperatriz soltó una carcajada como si se estuviera enfriando.
—Carl pertenece a una familia prestigiosa. Por eso mismo la elegí. Oh, mi... esta cosa indigna.
Diana pronto estaría cumpliendo dieciocho años. Entonces, por consecuente el matrimonio formal también procedería pronto.
—He sido incapaz. Me atrevo a confiar que la sabia Emperatriz lo sabrá enmendar
Sylvia inclinó la cabeza una y otra vez. Aunque la Emperatriz estuviera enfadada ahora mismo, si Sylvia no tenía el valor de hacerlo ahora, el matrimonio podría haberse arruinado. Era mucho más útil ser la mascota de la Emperatriz que depender de su indiferente marido.
—Trae a Diana aquí.
—Sí, ¿cuándo?
—¡Ahora mismo!— La voz nerviosa de la Emperatriz resonó en toda la habitación.
***
Diana saludó a los sirvientes de la familia imperial. Cuando estaba ocupada preparándose para entrar en el palacio, pero Diana no podía recuperar sus sentidos. La recogieron a altas horas de la noche en el carruaje enviado por la familia imperial, lo que le hizo suponer que algo estaba ocurriendo.
—Su Majestad, la Emperatriz...
Diana se olvidó de su existencia por un momento. Lo mismo ocurría con esta mujer cuando era la emperatriz. A Diana, la Emperatriz, se le transmitió entonces el temperamento nervioso de Lucas. Diana estaba preparada para que llegaran momentos así, pero no sabía que este día llegaría tan pronto.
—Me alegro de verla, su Alteza.
Diana dobló las rodillas frente a la Emperatriz para mostrar su cortesía. Ya podía sentir el frío que dominaba en el ambiente. La Emperatriz mantuvo a Diana en esa posición incomoda, quizás deliberadamente, sin respuesta alguna. Y después de un cierto tiempo, Stella chasqueó su abanico.
—Levanta la cabeza.
Sólo entonces pudo Diana levantar su cuello rígido hacia arriba. Era una especie de control del vapor. Esto ocurría a menudo cuando Diana era la emperatriz. Sin embargo, se olvidó de ello durante un tiempo porque era una situación que no se consideraba una privación.
—¿Sabes el por qué te he llamado?
—Por favor, ilumíname, su Alteza.
Los ojos dorados de la Emperatriz barrieron a Diana de arriba abajo. Fue Stella quien eligió a Diana, y para la Emperatriz, fue una excelente elección. Una joven con esa belleza era rara en el imperio. Sin mencionar que Diana pertenece al linaje de la nobleza, además de que a Diana no le gustaba interferir en la política como padre.
Por esa razón solicitó la presencia de Diana. A menos que hubiera una candidata adecuada para sustituir a Diana, la elección al puesto de la emperatriz no cambiaría.
—He oído que ha ganado derechos comerciales.
Pero por encima de todo, Diana era principalmente una herramienta establecida, pues su objetivo era que ella diera a luz a la descendencia de una familia imperial más noble debido a su linaje noble, pero al mismo tiempo también debía mantener su lugar como la próxima emperatriz con gracia y dignidad.
Eso era todo. No había necesidad de algo más que eso. Las mujeres de la familia imperial eran de cierta manera inútiles y sin valor, pues, en materia de negocios comerciales eran una labor que sólo los hombres podían dedicarse.
—También compraste un barco comercial y te hiciste a la mar, ¿verdad? ¿Es cierto?
—Sí, es cierto — Los ojos azules de Diana eran inquebrantables. Su respuesta tranquila era educada, pero no había ningún signo de miedo.
—Después... no escucharé excusas — Dijo la emperatriz bruscamente.
Traducción | Lily
Corrección | Sseeok
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