Capítulo 9

 



Calian subió a la plataforma, sonrió y saludó a las multitudes. Estaba agradecido de que eso era todo lo que se requería de él. El Rey Rumein dió un largo discurso de bienvenida a la multitud, agradeciéndoles su visita. El siguiente procedimiento implicaba la concesión de títulos de Caballero, de riquezas y la promoción de varios títulos nobiliarios.

Después del evento en la plaza, él saludó a la multitud de nuevo antes de regresar al palacio.

Sabía que la gente murmuraba durante todo el evento. Había decidido que quería ser más notorio después de todo.

Sin embargo, nunca esperó que las palabras en sus bocas fueran sobre la perfecta imagen de príncipe que era.

Cuando regresó a su habitación, comió el almuerzo que Yan le había dejado. No olvidó su promesa de terminar sus comidas; después se cambió a un conjunto de ropa nueva.

El siguiente evento fue una fiesta de té, y él había insistido en un traje más simple para usar. Sin embargo, como una floritura añadió un alfiler decorativo elegido con la ayuda de Marilyn.

Calian sujetó tres filas de delicadas cadenas que conectaban a cada lado de su cuello, con un pequeño colgante en el medio de la cadena más corta. Consideró que los otros adornos eran demasiado llamativos para su gusto, así que decidió llevar los demás alfileres sólo con sus otras ropas.

Pero no anticipó la reacción que este adorno traería.

Habiendo terminado sus preparativos a tiempo, dejó el Palacio de Chermil y subió al carruaje nuevamente.

—Estoy bastante nervioso —dijo, con la cara blanca.

Yan asintió con la cabeza, su rostro también se veía menos vital que de costumbre.

«Asistir a Calian hoy fue tan caótico como un día de batalla. Fue una suerte que el almuerzo fuera cancelado».


Luego irían al Pabellón Ceignes, donde Calian cenó con el Vizconde Brissen no hace mucho. Hoy, sin embargo, el pabellón sería anfitrión de una fiesta de té, y Calian y los otros príncipes iban a saludar a los otros invitados.

—Yan, ¿dijiste que tu familia también estaba en Kailis? —preguntó mientras pensaba en los nobles que estaba a punto de conocer.

Mientras que la mayoría de los nobles de Secretia vivían en sus propias tierras, los nobles kailisianos a veces residían en la capital durante la mayor parte del año y tenían a alguien más que administraba sus propiedades.

La familia de Yan parecía la misma; aquella vez le contó, que su familia vivía en la ciudad. La repentina mención de la familia del encargado hizo que sus ojos estuviesen inquietos y miraran a otro lugar.

—Recuerda, mi Príncipe. Mi hermana y mi padre están en casa, el resto de mi familia vive en la ciudad.

El Príncipe sonrió torpemente. Recordaba estos detalles particulares de los recuerdos del viejo Calian, no de los suyos.

—¿Entonces vendrán al palacio hoy?

Esta vez fue Yan quien forzó una sonrisa.

—Si están invitados, vendrán —respondió en breve. Parecía reacio a hablar de ellos.

Los sirvientes que trabajaban en el palacio real no revelaban sus nombres, a veces usaban apodos o alias falsos.

Cuando Yan llegó por primera vez al palacio, su nombre fue comprobado y sus antecedentes investigados estrictamente para determinar si era de confianza o no. Después de eso, nunca reveló su verdadero nombre. Muchos de los de alta alcurnia que trabajaban como sirvientes o criados no querían mencionar de dónde venían, porque eran niños de una familia sin nombre.

Sabiendo que Yan podría estar en esa situación, asintió y no siguió con el tema.

Por fin el carruaje llegó al Pabellón de Ceignes. Calian bajó del vehículo y Yan arregló su apariencia.

El Príncipe enderezó su postura una vez más y caminó hacia la sala de banquetes donde los nobles estaban reunidos. Asintió con la cabeza al caballero que estaba de pie junto a la entrada, quien abrió la puerta y anunció su llegada.

—¡El tercer Príncipe, el Príncipe Calian Rein Kailis, ha llegado!

Los nobles que optaron por no luchar entre la multitud para ver al Rey se reunieron para el té de las 2 en el pabellón. Sus ojos se volvieron a un lugar, y de repente el mismo pensamiento entró en sus mentes.

—¡El rumor era cierto! 

Los reunidos aquí ahora eran los más influyentes nobles de alto rango, conocidos como la nobleza central. Como tal, la información viajaba rápidamente entre ellos.

Había dos historias que escucharon: que Franz llegó al lugar bajo la influencia del alcohol; y unos pocos confirmaron ver a Franz como tal.

 —El tercer Príncipe se parecía a ¡Sispanian!

Estas fueron las otras palabras que salieron de la boca de la gente después del evento. Cuando el rumor se transmitió, los otros nobles se rieron. No se podían hacer afirmaciones tan grandiosas sobre el pelo y el color de los ojos después de un simple corte de cabello.

Los nobles no podían imaginar al Príncipe que estaba ante ellos.

Cuando Calian entró en la habitación después de que el caballero anunciara su llegada, fue como si el cielo se hubiera puesto patas arriba. Todos los presentes comenzaron a examinar con ojos asombrados cada pequeño detalle de su apariencia.

La hermosa cara del muchacho y sus brillantes ojos carmesí atraparon las miradas de todos.

Una sonrisa real adornaba sus labios, y cada paso se daba con un porte digno. Había una majestuosidad inherente en él que no sólo provenía de la práctica.

«¿Cuándo ocurrió eso…?»

Calian estaba demostrando ser digno de ser un miembro de la Familia Real de Kailis. No era exagerado decir que con esos ojos y pelo, se parecía de verdad a Sispanian.

No era sólo su figura. La ropa que traía puesta también llamó la atención.

Llevaba pantalones blancos y una camisa del mismo color, junto con una chaqueta azul ajustada que llegaba hasta las rodillas. No había adornos excepto un botón en la chaqueta larga, así que el foco se centraba en la joya que brillaba en su cuello.

Si no fuera por eso, los nobles no se habrían quedado tan impresionados. En su garganta había un colgante de rubí que brillaba exactamente del mismo color de sus ojos, un color que el Calian original nunca habría elegido.

—Se ve como si dijera que ya no vivirá escondido.

—Así es.

No sabían que Calian estaba secretamente complacido de que Franz lo llamara ‘ojos sangrientos’, o que estos fuesen del mismo color que los rubíes.

Los nobles, que captaron la afirmación de la ropa del Príncipe, sintieron un escalofrío en su columna vertebral. Entonces, al darse cuenta de que aún no lo habían saludado, se apresuraron en hacerlo. Fue un cambio brusco.

Calian se había convertido en un Príncipe perfecto, mirando directamente a los ojos de los nobles mientras le saludaban.

—Encantado de conocerte —volvió con una ligera sonrisa. Después de esto, inmediatamente se sentó.

No dio mucho después de eso, y se sintió más relajado después de dar sólo un breve intercambio.

Sin embargo, sus breves comentarios comenzaron a causar problemas.

—¿Encantado de conocerle? ¡Nunca me habían hablado así antes! ¿Qué significa esto?

Pronto los nobles comenzaron a tratar de cavar en el significado oculto de las cortas palabras de Calian con miradas silenciosas entre ellos.

 Calian se elogió alegremente a sí mismo.

Pensó que llamaría la atención, pero no esperaba que fuera a este grado y por si no bastara olvidó sus saludos apropiados a los nobles.

—Está bien, Su Alteza. Yo me ocuparé de esto —Yan susurró tranquilamente detrás de él.

Si alguno de ellos se hubiera dado cuenta de la situación, habría conocido el verdadero valor asombroso de los rubíes Kalisian, encontrados en los nidos de Sispanian que habían estado vacíos durante 500 años.

Además, alguien que observara a Calian no tendría prisa en mirar hacia otro lado.

***

Entre las canciones compuestas por Olive Wrench, un famoso violinista y compositor del Reino de Liebern, había una que era considerada la más magnífica.

La canción, titulada ‘La noche de verano de Sigfrido’, era una obra maestra que expresaba la emoción que Wrench sintió cuando fue invitada al Palacio Kailis.

El Pabellón Sigfrido, considerado el edificio más celestial del recinto, era una gran sala de banquetes de forma ovalada sostenida por pilares chapados en platino y paredes de cristal. Cuando se iluminaba por la noche, era como estar de pie dentro de una hermosa gema.

La melodía del violín capturaba la soledad del palacio escondida detrás de él y la alegría de enfrentarse al reluciente Pabellón Sigfrido en una noche de verano. Muchos de los que escucharon la música derramaron lágrimas de alegría y tristeza.

—Si tocas esta pieza, debe ser en el Pabellón Sigfrido —fue la charla entre los músicos.

El nombre de la sala venía del Duque Sigfrido, que era una de las dos grandes familias de caballeros de Kailis, junto con el Marqués Brissen. El fundador y primer Patriarca de la familia fue el Duque Quitros Horne Siegfried, uno de los ocho héroes de la Guerra de los Dioses.

Coincidentemente, Quitros murió en una noche de verano, y se dijo que el Duque Siegfried consideraba la canción más especial que todas las demás del Reino de Kailis.

La famosa canción resonaba ahora en sus salas de cristal. La gente reunida en el salón de banquetes para el evento de la noche comenzó a bajar sus voces y a apreciar la música. Un hombre que acababa de llegar a la entrada del Pabellón Sigfrido estalló en una risa jovial y dijo:

—¡No puedo creer que haya llegado justo cuando esta canción está sonando! ¡Por eso no puedo evitar amarla!

Varios nobles se dieron la vuelta y saludaron al hombre calurosamente.

—¡Duque Siegfried, bienvenido!

El gran hombre, el único Duque de Kailis, el actual Patriarca de la familia Siegfried y uno de los cinco maestros de la espada del continente, tarareaba la melodía y fingía tocar el violín. La multitud estalló en risas.


—Ahora siento curiosidad por el violinista del baile, por la forma en la que toca.

—Baja a descansar. ¡Estaremos encantados de escucharte!

—¡Oh! Por favor, esperen mis habilidades con el violín —dijo el Duque.

—Por supuesto. ¿No hay un dicho que dice que no hay ningún Sigfrido que no pueda usar la espada, y que no pueda tocar el violín?

—¿En serio? ¡Es una historia interesante! ¡Haha!

Calian estaba cabalgando en Raven hacia la entrada del pabellón cuando vio y escuchó la fiesta que estaba ocurriendo allí; él sonrió alegremente.

—Parece una persona muy agradable. ¿Cómo se llamaba? Cazador…

Yan, que miraba al hombre con asco, le respondió mientras el Príncipe ordenaba sus recuerdos.

—El duque Slayman Horne Siegfried, el amo de la Casa Siegfried.

Los Sigfridos poseen una gran finca al sur de Kailis, donde solían haber nidos vacíos que pertenecían a los Sispanos.

La poderosa familia Siegfried podría haberse interesado en el trono, pero en cambio pasó más de 500 años protegiendo el territorio de Sispania.

Escuchó esta historia cuando todavía era Berna, y quedó impresionado con este honorable Duque.

—Sí, en efecto.

Era el tipo de persona que admiraba.

Por supuesto, no se podía olvidar la lealtad del Duque al Rey, pero lo que atraía a Calian hacia él era su antigua y profunda devoción.

—Ese violín, quiero escucharlo también.

Calian miró al Duque con una impresión favorable en su mente.




Trad: Nnine

Editor: Kal / Cami

Raw Hunter: Kal




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