Capítulo 55

 


Un cambio sin precedentes 


Tal vez porque su nerviosismo por el baile aún persistía, Diana se despertó más tarde de lo habitual, antes de empezar su rutina. Esa noche, soñó con un estanque tranquilo, sin ondas.

—No era nada.

Mientras tanto, había una tensión de miedo dentro de Diana por su encuentro anterior, aún sentía odio hacia Lucas. Pero Lucas no era la clase de persona a la que Diana temería. El pensamiento de ello alivió las cargas de su mente.

—¿Charlotte?

Hoy no había nadie en la habitación de Diana, porque había ordenado a sus criadas que no la molestaran cuando durmiese. Un poco hambrienta, Diana salió de la habitación y encontró a Charlotte.

—Oh Dios mío, esa cosa terrible...

—¿No se supone que lo sabes?

—Charlotte se encargará de ello. Una vez que demos una orden.

Diana podía oír a las criadas susurrando por las escaleras. Suavemente apoyó su espalda contra la pared y contuvo la respiración.

—Da mucho miedo pensar en ello.

—Sí, incluso un simple asesinato da miedo…

En ese momento, las voces de las criadas fueron interrumpidas.

—Si tienes tiempo para chismorrear, limpia el polvo. ¿Olvidaste que te di advertencias?

Era la voz de Charlotte. Pronto las criadas se callaron, y hubo sonido de Charlotte subiendo las escaleras.

«¿Debería entrar en la habitación y fingir que no las he oído?»  Diana pensó por un momento, pero de alguna manera no quería hacerlo. Dejar de lado las cosas triviales se había convertido en un hábito para ella. Recientemente, Diana se dio cuenta de lo mucho que significaba ser la dueña de sus decisiones.

—¿Señorita?

Charlotte apareció, con un toque de vergüenza en su cara. En comparación, Diana parecía tranquila. Abrió la puerta y entró. Poco después, Charlotte la siguió adentro.

—¿Qué pasó?

—Señorita, ¿Creería que dar la orden no era para engañarla? 

Diana le sonrió suavemente a Charlotte.

—Escuché que daba miedo, pero Charlotte me lo iba a decir ella misma, ¿verdad?

Charlotte asintió.

Diana fue una vez una persona diferente, pero cuando entró en el libro y se convirtió en la Emperatriz Diana, vivió una vida miserable a medida que pasaba el tiempo. Ahora, pensaba que ya nada la sorprendería.

—Escuche con calma, mi señora.

Diana asintió.

—En la noche del baile, algo terrible le sucedió al Barón Blanc.

—¿Una cosa terrible?

Diana no quiso escuchar más sobre Trisha.

—Si no es demasiado importante. — Diana interfirió.

—No, es un tema bastante candente. Creo que deberías saberlo.

—¿Qué es?

—La casa del barón Blanc se quemó cuando Trisha llegó a casa anoche.

—¿Quemada? ¿Hubo un incendio? No, Trisha es una criada. ¿Por qué estaba en casa?

—No estoy segura de eso.

—De todos modos, después del incidente, los guardias del distrito local estaban investigando, y algo extraño estaba pasando. Así que, el caso había sido formalmente delegado a los Guardias Imperiales para la investigación. La razón fue...

Diana parecía saber la conclusión antes de que Charlotte llegará al final de la historia. Si se trataba de una simple investigación, los guardias locales eran los que manejaban el caso. Los guardias imperiales sólo intervienen cuando sus nombres son convocados.

Pero había una excepción: cuando el suceso es demasiado terrible y los detalles están ocultos, el caso se convierte en la comidilla de toda la ciudad.

—El segundo piso no se derrumbó completamente, pero cuando los guardias llegaron, la madre de Trisha se cayó de las escaleras y logró escapar. Dijeron que todo su cuerpo estaba quemado.

En ese momento, Diana hizo una pausa.

—Trisha no estaba en casa, así que parece haber expulsado su ira. Los restos del barón Blanc fueron encontrados en la planta baja.

—Ese... ese tipo de cosas—. Diana jadeó. No estaba en su memoria. En otras palabras, no ocurrió en la historia original.



Créditos:

Trad: Lily

Editor: Larisa



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