Capítulo 1

 



La desafortunada vida de un editor 


«Así que, estoy dentro de la novela...»

Kim Jeongjin, un editor que había estado trabajando durante cinco años, pensó.

«...Pero ¿por qué necesito volver al mundo original?»

¿Un mundo en el que no tenía casa, ni familia, ni amigos, ni trabajo desde ayer?

«Y no sé cómo volver de todas formas.»

Sus pensamientos no duraron mucho tiempo. Su cuerpo, exhausto por haber caído al agua, pronto se sintió debilitado bajo la comodidad de una frazada caliente. Sin pasar mucho tiempo, Jeongjin se durmió de nuevo...

No sabía que estaba dentro de uno de los dormitorios del Colegio Real de Defensa de la Capital en Lundane, el cual estaba situado en la capital del Reino de Albion en el continente Dernier.

Este era el escenario de la novela —El Príncipe del Reino de Albion—, de la que el (ex) editor Kim Jeongjin acababa de hacer una reseña ayer.

***

Dentro del manuscrito.

Cinco años de trabajo duro han terminado en vano.

Debido a la bancarrota, su editorial especializada en libros de historia sólo pudo moverse con fondos prestados. Eran un pequeño equipo de cuatro empleados. Y apenas resistían; sus libros, por desgracia, no se vendían. Al final, su presidente decidió cerrar la editorial por completo.

Hoy sería su última reunión.

—Nuestro editor, Kim Jeongjin, ha hecho un gran trabajo hasta ahora. —

—No, señor. —

—Haciendo todo el trabajo sucio también. —

El camino ante ellos era incierto. Kim Jeongjin se arrepintió de haber perdido su salario de un mes, ahora más que nunca.

Aunque un trabajo como editor suena como un trabajo decente, en realidad, era como ser el esclavo del autor. Era un trabajo muy distinto a como lo describían los medios de comunicación. No tenía ninguna autoridad para modificar nada; ni para cambiar el tema y la dirección del proyecto.

Había momentos durante la edición que lo llevaban a eliminar clarificaciones del autor y solo dejar una palabra, haciendo que deba rogar de forma penosa en el teléfono sin conseguir resultados, ya que los autores siendo extremadamente temperamentales no aceptaban los cambios fácilmente.

Gracias a eso, aprendió a sonreír, aunque interiormente no quería nada más que maldecir. Incluso ahora, todavía le gustaría golpear a este anciano enano frente a él, pero tuvo que retenerse para poder obtener su indemnización por despido, de lo contrario no recibirá ni un centavo.

—Mejor dicho, aprendí mucho de usted, jefe—, dijo en su lugar.

—Los autores siempre te han alabado también. Tu trabajo fue meticuloso—.

— No hice nada particularmente grandioso, gracias por sus amables palabras. —

—Eso es verdad, también eres educado—.

El jefe de la compañía que siempre lo reprochaba, diciendo que su trabajo nunca era satisfactorio, que no poseía flexibilidad, decía puras contradicciones en este momento con esa boca. Era el hábito del presidente ser amigable solo mientras estaba borracho.

«Ya ha sucedido. Ya se ha acabado».

La televisión en el lúgubre pub parpadeaba, las noticias del rearme nuclear aparecen en la pantalla. En momentos como éste, Jeongjin se preguntaba cómo sería el mundo si tal cosa sucediera.

Pero la pesada atmósfera pronto fue ahogada por las botellas vacías de licor.

Tarde en la noche, Jeongjin se dio cuenta de que su corazón no se había calmado. Salió, caminando ciega e imprudentemente desde donde estaba su compañía en el norte de Gangbuk hasta su casa. Se dirigió hacia la cima de la colina en Sadang—dong. Su habitación en la azotea en la que había vivido durante años estaba allí.

Era un trato extremadamente barato porque el propietario estaba esperando la reconstrucción. Por supuesto, por ese precio, solo podía esperarse que estuviera deteriorada y fuera un lugar incómodo para vivir.

Pero ahora, tenía que irse pronto. La reurbanización, que se había retrasado durante algún tiempo, estaba ahora en marcha.

«¿A dónde voy después de irme?», sólo podía pensar miserablemente.

Se mudo a Seúl cuando se convirtió en un adulto.

Durante la escuela secundaria, vivía en un pueblo de pescadores. No quería nada más que irse, y por eso se presentó en el impopular departamento de historia como estudiante de artes liberales. Fue como si ser aceptado en la universidad le quitara toda la suerte de su vida.

Después de graduarse, trabajaría. Era como si su vida fuera una rutina predeterminada.

Entonces, cuando un tifón golpeó hace cinco años, todo su dinero fue para las cuentas de hospital de su madre que fue gravemente herida, ya que en ese momento se encontraba pescando.

El daño que recibió su madre fue tal, que luego de muchos años estando hospitalizada, falleció abruptamente. Dejando así, a un joven adulto con deudas del hospital y de préstamos hasta el cuello.

No ayudó el hecho de que su padre muriera en un barco extranjero cuando tenía sólo tres años. Eso, y que además también perdiera a su hermano cuando era joven, habiéndose ahogado mientras jugaba cerca de una playa.

Nada bueno ha sucedido en su vida.

Mientras Jeong Jin caminaba con tales pensamientos poniendo su mente en desorden, llegó a un camino donde no podía ver a otras personas.

Era tarde en la noche cuando subió al puente de Dongjak. Al otro lado estaba el lado sur del río. Se sentía horriblemente amargado, estando solo con la ausencia de una casa acogedora en el espeso bosque de apartamentos de hormigón.

Estuvo mucho tiempo atrapado contemplando, y luego...

*Drrr—drrr...*

La constante vibración de su teléfono, como si le dijera que dejara de ahogarse en sus pensamientos negativos, despertó a Kim Jeongjin de su estupor.

Era una notificación de una cuenta de correo electrónico, una cuenta de trabajo específicamente.

—Son más de las dos de la mañana, y aun así lo enviaron—.

[RE: RE: RE: RE: Contribución del manuscrito

Buenos días, editor Kim Jeongjin.

Este es Musai.

Gracias por su respuesta positiva a nuestra solicitud anterior. Le recompensaremos definitivamente por participar en las revisiones del manuscrito.

Este trabajo será el 'Final High' del Príncipe del Reino de Albion. Ha sido mi objetivo de toda la vida terminar esta historia en su forma perfecta.

Si te unes a nosotros, creo que podemos hacer bien la segunda parte. Gracias].

Fue un correo electrónico inesperado sobre ser un colaborador de la novela. Jeong Jin estaba sobrio al instante en el momento en que vio el mensaje.

—No, ¿cuándo dije que te ayudaría? —



Créditos:

Trad: Baameth

Editor: Bai LaoHu



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