Capítulo 18


 


El negocio atroz

Esa misma noche, Lucas fue a otra habitación que se veía idéntica a la de Trisha. Echó un vistazo a la criada que hacía su informe, especialmente sobre las medidas del pecho, y sin dudarlo se dirigió a los cuartos de los sirvientes.

—Su Alteza Real, el Príncipe Heredero está llegando— gritó el jefe de mando de una manera baja y profunda.

El joven tenso con uniforme de guardia abrió la puerta cuando el príncipe, Lucas, irrumpió. El guardia le presentó sus respetos delante del príncipe y cerró la puerta en silencio a sus espaldas.

—Mujer, te presento al Príncipe Heredero—, ordenó el guardia.

—Mi nombre es... — Antes de que la dama terminara de hablar, Lucas extendió la mano y tiró de la criada hacia él, una criada cuyo nombre pronto olvidaría.

Mientras el calor abrasador de la lujuria se elevaba en su cuerpo, el Príncipe Heredero apretó bruscamente su mano frente al vestido de la doncella, agarrando su pecho seco y retorciéndose con fuerza en su centro sin ningún signo de piedad y vacilación.

—Oh, Su Majestad... — exclamó la doncella con una voz temblorosa.

Lucas destrozó el vestido, sin darse cuenta del dolor que le está causando a la pobre mujer. En vez de dar una onza de gentileza como hombre, la vista de la dama en su desnudez le hizo sentir más fuerte y parecía que su instinto ya sabía qué hacer. La arrojó sobre la cama y le quitó su delicada ropa interior, sus mejillas ardiendo y sus ojos mezclados con tensión y miedo.

—Tus pechos son tan grandes como está escrito. — Lucas, que se quitó el abrigo, se puso encima de la criada. Mientras se deleitaba en apretar los sensibles montículos delante de él, la criada, por otro lado, se mordió el labio inferior y soportó el dolor no mucho después de que los carnosos labios de Lucas pronto le mordieran el pecho.

—Ugh, su Majestad. — Pero Lucas no se detuvo ahí. Clavó sus dientes en los pezones de la doncella y los arañó. Sus acciones fueron puramente por instinto y curiosidad.

—¡Ugh! — También fue interesante escuchar los gemidos que salían de los labios de la doncella. Sintió un fuerte calor en la parte baja del abdomen desde antes, su hombría se hinchó frente a sus pantalones, mucho más fuerte que cuando estaba solo masturbándose. Lucas se levantó con un pensamiento gracioso.

—Ábrelo.

—Sí—, la criada obedeció vergonzosamente.

—Mantén tus piernas abiertas y muestra el agujero entre tu entrepierna. — Lucas se preguntó cómo era realmente, pero no quiso pasar por la entrepierna de la criada.

—Date prisa—. Cuando Lucas ordenó con una voz dominante, la criada que dudó un rato cerró los ojos con vergüenza y abrió las piernas. Lucas tragó un poco de elasticidad en los pliegues desnudos de una mujer primeriza.

— Abre más. Quiero ver el agujero con claridad—. La criada abrió sus pliegues con manos temblorosas. Como vio en el libro, notó los arbustos gruesos y vio una carne magra con un largo agujero vertical debajo.

—Hmm, se parece a esto en el libro. Ábralo ampliamente.

La mirada caliente de Lucas se dirigió hasta la apertura de la criada. Lucas se lamió los labios apretados con su lengua. Su miembro apresuró el siguiente movimiento.

—Quédate quieta—, ordenó.

—Sí... Majestad... — La voz de la criada tembló un poco. Sólo a las vírgenes se les permitía ser la compañera nocturna del príncipe. No podía tomar a una mujer que se ha atrevido a comprometerse con otro hombre. Trisha era una de las criadas que ya había entendido su papel, pero su miedo era inevitable.

—¿Está mojado el agujero? — Lucas preguntó cuando recordó lo que había oído. Estaba desnuda en ropa interior, y su hombría se le pegaba en la parte baja de su vientre.

—Aún no…no está mojado....

Lucas, sin embargo, se acercó al cuerpo de la criada sin demora. No era importante para él, sólo tenía curiosidad. Lucas volvió a entrar en el cuerpo de la mujer. —Debes mantener las piernas bien abiertas.

—Sí...

—Y no toques mi cuerpo con tus dedos.

—Sí, Su Alteza... — gritó la criada indefensa.

La cosa dura de Lucas perforó la delicada parte no empapada de la criada. No importaba lo ancho que fuera, era difícil saber exactamente dónde estaba el agujero por primera vez. —¿Está ahí abajo?

Antes de que la mujer pudiera abrir la boca para hablar, Lucas había encontrado su lugar.

—Ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!

Sin ninguna advertencia, el falo de Lucas penetró en los pliegues de la mujer, y la empujó dentro con fuerza. Los pliegues eran resistentes, pero sólo los gritos de la mujer mostraban el dolor del proceso.

La criada lloró al mismo tiempo, soportando la sensación de ser despedazada. Sin embargo, Lucas empujó sus cosas con más fuerza.

—Uhhhhhh!!!!!!!!!!!!!

Sólo entonces se rompió el camino, y el falo se metió por el estrecho hueco. La sensación de una membrana mucosa caliente presionando el falo por todas partes dio una sensación emocionante.

—Ughhh— Hubo un gratificante gemido de los labios de Lucas. No era tan malo como podría haber sido.

—Ahhhhhhhhhhhhhhhhh.... — Instintivamente, el pistón comenzó. Hubo un gemido de súplica para Lucas, que estaba a punto de dar la espalda.

—Deja de hacer ruidos—. Desde entonces, sólo los suspiros de Lucas habían escuchado en la habitación. En un momento dado, el falo pareció hincharse más, y una sensación emocionante se extendió por su columna vertebral.

—Ah... — Con el clímax, Lucas suspiró profundamente, y luego su miembro expulsó el semen. Cuando Lucas lo sacó después de completar la evaluación, un líquido rosado mezclado con semen y sangre roja fluyó por la entrepierna de la criada. Lucas sólo miró la vista y salió de la habitación, apenas vestido con ropa interior. Era como si nada hubiera pasado.

Sólo entonces la criada pudo sollozar.

 

***

 

A última hora de la noche, la Emperatriz se reclinó en una larga silla cuando la criada principal se acercó a ella. Una sonrisa apareció en sus labios rojos.

—Alteza, está hecho—, informó la criada.

La Emperatriz entendió el significado y sonrió débilmente.

—Le di la medicina—, continuó la criada.

La droga que evitaba el embarazo era casi como un veneno que lastimaba el útero. Pronto la criada recibirá una gran cantidad de dinero y será expulsada del palacio discretamente donde continuará su vida fuera y se casaría con el hombre de su elección.

Después de que el príncipe terminara su atroz negocio con las mujeres, la criada a cargo tuvo que seguir sus órdenes sin quejas, y aunque sabía de esta crueldad tuvo que obedecer sin cuestionar.

—¿Cuántas quedan? — preguntó la Emperatriz.

—Todavía quedan seis—, respondió la criada.

—Es suficiente—. La Emperatriz asintió con satisfacción.

—El tiempo vuela. Mi hijo está listo. — La expresión de la emperatriz se suavizó al recordar a su hijo.

Ha pasado mucho tiempo desde que el Emperador se quedó postrado en la cama. La Emperatriz tenía un padre poderoso, la verdadera autoridad de la familia imperial, para apoyarla. Y pronto, su hijo Lucas se convertirá en el emperador. Todo iba bien. Ese era el único propósito de la vida de la Emperatriz Stella.



Créditos:

Trad: Lily

Editor: Lalisa



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