Capítulo 2



«¡Ese idiota! ¿Piensas perder esta oportunidad?» 

Mi corazón se sentía acongojado y esa emoción escapaba de mi conocimiento.

—¿Por qué no?

De hecho ignoraba a esa señora que a mí me parecía tan agradable. No me voy a dejar engañar y que cuente excusas extrañas. Sin embargo, las siguientes palabras que salieron por su boca me dejaron sorprendida.

—No sé bailar.

Entonces abrí mucho los ojos mientras lo observaba, como si fuese un cachorro se mordió los labios y puso ojos suplicantes. Era lo último que esperaba y por dentro pensé: «No es real».

Un hombre hermoso como un príncipe salido de un cuento de hadas que no sabe bailar. Pero entonces recapacité y pensé: «Pero es considerable, ya que Lucian es huérfano y ha vivido en el campo de batalla desde los 12 años. Obtuvo una espada antes que los conocimientos para aprender a bailar». Hasta ahora, rara vez había asistido a un banquete. 

A medida que crecía mi silencio, la expresión de Lucian empeoró. Bailar era imprescindible para los nobles. Así que para él, no saber bailar era patético ya que era un noble. Finalmente en voz alta pronunció las siguientes palabras.

—Me disculpo Lady Fernia.

Me enrojecí. Y juntos como estábamos, me percaté de que estaba cayendo en un enamoramiento por él. 

«¡No, no!» 

—No te disculpes, en cuanto tengas práctica será más fácil. 

Dimos un par de vueltas al asunto, la situación sonaba satírica y no reconfortante como quería. Entonces se me ocurrió una idea. 

—¿Qué tal si te enseño a bailar?

—¿Si…?

—Debes de bailar conmigo de todos modos en la fiesta de compromiso. Además no creo que encuentres a un profesor de baile disponible ahora mismo.

Aprovechando la ocasión, le quería presionar para que no cambiase de opinión. ¡Dos pájaros de un tiro!

—¿No sería muy grosero, rechazar la oportunidad que brinda su prometida?

Las pupilas rojas de Lucien temblaron, estaba segura de que iba a acceder, ¡el pez ha mordido el anzuelo!

*****

Había sido un día agotador, regresé a la mansión con cara de muerta. Tan pronto como pisé la mansión, Padre me saludó con un rostro serio.

—¿Ya estás aquí Fernia? Espero que hayas pasado un buen rato  con Sir Cardien. Ha debido de ser incómodo conocerlo por primera vez. Yo entiendo perfectamente esa sensación, aún lo recuerdo como si fuese el primer día en que conocí a tu madre por primera vez. Vomité cinco veces, tu madre vino a asistirme y me preguntó que si me encontraba bien y no estaba enfermo…

Padre, después de todo, era un parlanchín nato. Como no tenía nada que compartir con él, dejé que hablase.

—Al contrario, fue un placer conocer a Sir Cardan.

Entonces Padre levantó las cejas y continuó con su diatriba de palabras.

—Sir Cardan es un caballero fuerte  que apenas tiene heridas. No importa lo valiente que sea, lo importante es todo el tiempo que pasó en el campo de batalla. ¿Entonces…?

Todo era correcto. En ese instante, hice bien en defenderme antes de tiempo. Mi padre me dio una mirada resentida al bloquearle dos veces el ataque. Al principio estaba un poco confusa por la conversación que estaba manteniendo con Padre.

—¿Entonces…?

Debía de defender mi posición de la historia. 

—Estoy cansada, así que estaré en mi habitación.

Pero al pasar por al lado de mi padre, me retuvo y me dijo sin dejarme responder.

—No lo olvides Fernia. Debes de casarte con Sir Cardan, nuestra familia depende de esta unión.

Es realmente divertido. Después de que nuestro antepasado, un escritor, consiguió su fortuna, las siguientes generaciones eran únicamente nombres. La fortuna de la familia fue decayendo poco a poco.

Por el contrario, Lucian se convirtió en un héroe del Imperio, incluso había conseguido varios favores del emperador. Así que Fernia era la prometida de un hombre un poco déspota. El problema era que incluso después del compromiso, Fernia no ocultó su indiferencia hacia Lucian. Eso siempre había puesto nervioso a Padre. Le preocupaba que Lucian se resintiese ante su arrogancia. 

—Padre  no debería de preocuparse por eso ahora. 

Pensaba que todo iba a suceder según mis expectativas y finalmente Casian mordería el anzuelo. Cuando pudiese acercarme a él, lo hablaríamos y romperíamos el compromiso. No importa cuánto me guste la gente, pero jamás me casaría con un hombre que ama a otra mujer.

Fernia no querría casarse con un hombre a la fuerza.

Por lo tanto, era imperativo que la relación entre la Santa y Lucian avanzase.

—Anne.

—¡Sí!

Mi criada Anne se acercó. Debido a que Fernia se encontraba mal, Anne se apresuró con la rapidez de un asesino entrenado.

—Por favor, acércame un papel y un bolígrafo, escribiré una carta.

—¡Sí!

Entonces Anne rápidamente preparó el papel y los bolígrafos de alta gama que olían deliciosamente. Redacté dos cartas: una para la Santa Estelle, hablando sobre la ceremonia de compromiso y sobre el baile entre Lucien y yo. Me preguntaba a mí misma si realmente no era un desperdicio de tiempo, pero esto era acerca de Lucian. 

Y la otra estaba dirigida a Lucian.

[Me dirigiré a la mansión mañana. 

De parte de tu prometida Fernia.

P.D.: Tengo una gran idea para empezar nuestras clases de baile.]

La carta no terminaba de gustarme así que la reescribí.

[Me presentaré en la mansión mañana.

De parte de Fernia, una gran profesora de baile]

Le pedí a Anne que entregase las dos misivas inmediatamente.


*****

Ya que la tierra que Lucian había recibido al ganar la guerra estaba al extremo norte, entonces mientras estaba en la capital, me informó de que se quedaría en la mansión que le había proporcionado el emperador. Así que elegí esa mansión como el lugar para dar las clases. 

Cuando llegué a la mansión, me sorprendí mucho. La mansión era enorme y tenía un magnífico jardín muy bien cuidado y con una casita de excelente mármol. Entonces caí en la cuenta de por qué el emperador lo favorecía tanto. Me aproximé para observar más de cerca.

—No hay nadie.

Seguí mi paso cuesta abajo del jardín. 

Era una magnífica obra de arte, y me había hecho admiradora del artista que lo había diseñado todo. Entonces me topé con una escultura. Me detuve abruptamente para admirar esa belleza.

A pesar de que Fernia tenía pelo azul violeta y ojos verdes, no me parecía que fuera más hermosa que la escultura. Mi declive de confianza se vio interrumpido por la aparición repentina del mayordomo. 

—Acompáñeme Lady Fernia.

—…

La apariencia del mayordomo era genial, su cabello se levantaba con volumen y vestía un traje sin ninguna arruga. Casi se podría decir que era demasiado perfecto, su belleza era como estar admirando una obra maestra en lienzo o una estatua exhibida en un museo de arte. 

Cuando llegué, Lucian me esperaba con su pelo plateado y su rostro pálido. Vestía una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados, eso era demasiado para mis sentidos, que eran débiles ante tanta belleza. Entonces Lucian habló al visualizar mi rostro descompuesto.

—No estoy familiarizado con los trajes tan ajustados al cuerpo. Si es desagradable no lo usaré nuevamente.

—No es así—. 

«Creo que me está dando una hemorragia nasal en este mismo instante».

—¿Sí…?

—Te queda bien.

Lo repasé con los ojos abiertos mientras le contestaba. Me observó mientras crecía una sonrisa desde la comisura de sus labios. Era un hombre pecador. Tuve que apartar la vista, así que la dirigí al salón. 

En mi casa no disponíamos de muchos sirvientes, pero para tener listo una sala tan grande debían de ser bastantes los encargados de ponerlo a punto. En el gran salón, únicamente nos encontrábamos nosotros dos y eso era de agradecer. Así Lucian se sinceró conmigo.

—¿No sabes bailar en absoluto?

—¿Podrías haberme saludado antes?

Su rostro tenía un deje rojizo.

Es una lástima que no sepa bailar bien, si quisiera podría huir con el pretexto de estar avergonzado.

Le volví a explicar otra vez.

—No hay nada especial con el vals, a menos que quieras ser bailarín. Pero de momento sólo necesitamos socializar, así que para aprender a bailar el vals, únicamente vamos a necesitar unos días. 

—De acuerdo.

—El primer paso es encontrarnos cara a cara.

Dado que él era mucho más alto que la mayoría, esto se iba a convertir en un reto.

—Ahora, debes de levantar un poco la barbilla.

Era mucho más regio desde abajo. Mientras lo admiraba internamente supe que me quedé sin palabras.

—Mírame a los ojos.

Eran sorprendentemente rojos cual rubíes. No entendía por qué le llamaban maldito si era tan endemoniadamente hermoso. Estaba en lo cierto, ¿no? El iris de sus ojos era tan brillante como una joya. Pasados unos segundos mi ensoñación me arrastró de vuelta al presente.

—Lady Fernia, ¿puedes dejar de hacer el ambiente raro? Estoy empezando a sentirme un poco incómodo.

—Vaya…—. No quería dar la vuelta a mis ojos, pero lo terminé haciendo.

Al final volví a dirigir mis ojos a él. 

—Pero lo básico del baile es el contacto visual, entonces no se puede evitar.

Al escuchar mis palabras, abrió mucho los ojos, entonces parpadeó con vergüenza y asintió con el rostro resignado. En el fondo yo también estaba un poco avergonzada.

Me encantaba su ternura.


Créditos

Trad: Meiko

Editor: Marywinch

Raw Hunter: Ele

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