Capítulo 29
Dejada sola, me acosté en mi cama con los brazos alrededor de mi osito de peluche.
Lee JiHan seguía hablando de su primer amor, ¿podría ser yo? No, ha estado pasando todo el tiempo sólo conmigo durante el último mes. Si no soy yo, ¿entonces quién podría ser? Estuve cerca y despierta todo este tiempo, así que, ¿cuándo y cómo conoció a otra chica?
Entrecerré los ojos para concentrarme mientras me mostraba las acciones de JiHan. No había forma de que pudiera ser otra chica.
Comencé a morderme las uñas.
Cuando por fin salí, me di cuenta de que tenía mi osito de peluche en una llave de cabeza. Solté mi agarre asfixiante del oso y me golpeé en la cabeza con sus adorables patas.
—¡AhJung, despierta! — Dije en voz alta. No hay manera de que el primer amor de Lee JiHan seas tú. Al estar atrapado en un cuarto de princesa, empiezas a pensar como si fueras una princesa o algo así. ¿Qué es lo que piensas? Ah, ¿pero nunca se sabe?
Como si estuviera volteando un panqueque, cambié de opinión de un lado a otro. Agarré el teléfono cerca de mi cabeza y empecé a escribir un mensaje en el teclado a JiKyung. En medio de él, mis ojos vieron su mensaje anterior para mí.
[Ya te lo dije. Mi hermano tiene altos estándares. Así que deja de malinterpretar la situación.]
Después de leer el mensaje, llegue a la conclusión de que, si volvía a preguntar, obtendría la misma respuesta. Me di cuenta de que esta era probablemente la realidad de la situación.
Olvídalo, vamos a dormir en lugar de hacerte ilusiones para nada. Prefiero dormir para no tener que pensar en nada.
Di la espalda a la puerta, envolvi todo mi cuerpo alrededor del osito de peluche, cerré los ojos y me dormí.
***
Lee JiHan
¿Cuántas chicas se alegrarían al saber que le gustaron a su futuro cuñado? No. No pensemos en otras chicas, sólo pensemos en AhJung.
Na AhJung amaba a mi hermano. No fue un matrimonio arreglado, sino uno en el que ella lo amaba de verdad. Si de repente me metiera en medio de eso y le echara en cara mis sentimientos, ¿lo aceptaría? No, ¿podría creerlo? Me gustaba. Incluso me sonaba ridículo, así que sería prácticamente imposible pensar que AhJung lo creería. Ni siquiera cree en el pacto de juego limpio que hice con ella.
—¿Y qué? ¿Viniste a pedirme un talismán que hará que la chica se enamore de ti esta vez?— preguntó la adivina sentada a mi lado, interrumpiendo mis pensamientos.
—No. Si sus sentimientos por mi hermano desaparecen, entonces no hay razón para que no me acepte. Puedo hacer que se enamore de mí por mi cuenta, así que el talismán que tiene ya es suficiente—, respondí, recordando el talismán que estaba destinado a borrar los sentimientos de AhJung por mi hermano.
—Entonces, ¿por qué has venido aquí? ¿Quieres saber cómo es tu futuro con la chica?
—Puedo decidir mi propio futuro. Incluso si dices que no funcionará, haré que funcione.
—¿Harás que funcione, aunque yo diga que no?
—Sí.
La adivina frunció el ceño con incredulidad ante mi respuesta directa.
—¿Entonces por qué te molestaste en venir aquí?
—Ya he decidido el futuro, así que quiero que lo escuches.
La expresión de la adivina se arrugó aún más. Después de mirarme fijamente durante mucho tiempo, habló.
—Dijiste que la chica ni siquiera creerá que te gusta. Entonces, ¿Cómo harás para que funcione?
—Primero, voy a hacer que esa chica se guste a sí misma—, profeticé confiadamente con los brazos cruzados. —En mi opinión, el principal problema de esta chica es que no se gusta a sí misma. Tiene que aprender a amarse a sí misma para creer que alguien más podría amarla. Será como una inyección de autoestima.
—¿No se gusta a sí misma a los 33 años? Con esa personalidad, ni siquiera sus padres podrán arreglarla. ¿Cómo vas a hacerlo?
—No es que sus padres no puedan arreglarla, es que no había padres presentes para arreglarla. Su madre falleció cuando era joven y puede que no haya tenido un padre.
Al recordar al padre que bien podría no existir, recordé la memoria de hace un par de días.
Hace unos días, cuando fui a buscar a Na AhJung a su casa, encontré la sala de estar redecorada con un sofá, una mesa y un televisor que no había estado allí antes. Cuando vi esa habitación por primera vez, AhJung había estado durmiendo en ese espacio. Ni siquiera se habían casado oficialmente y aun así habían llenado su vieja habitación con muebles que ni siquiera coincidían, como si esperaran que nunca volviera.
Durante 15 años, Na AhJung había vivido allí, y ahora no quedaba ni una pizca de su existencia.
Además, al oír que no se podía contactar con AhJung, su padre no reaccionó en absoluto al oír que su hija había desaparecido. No sabía dónde podría haber ido, o quiénes podrían ser sus amigos cercanos. Habló de ella como si fuera la hija de otra persona. Esa clase de padre hizo esa clase de hija. Era un comportamiento muy frio.
—Sí. Na AhJung nunca tuvo padres que hicieran eso por ella. Alguien que la amara y confiara en ella sin importar lo que pasara. Era una chica que nunca tuvo eso. Por eso se enamoró de mi hermano tan fácilmente. — Asentí amargamente.
AhJung nunca había tenido a alguien como mi hermano para confiar y animarla en ese entonces.
—Entonces, ¿vas a inculcar la autoestima en una chica que no la tiene?
—Así es.
—¿Cómo?
—Antes de venir aquí, me encontré con un guionista de teatro. Es bastante conocido por estos lados, y le pedí que escribiera una obra cómica pensando en Na AhJung.
—¿Una obra cómica con la chica en mente?
—Por lo que veo, el único problema de AhJung es que está viviendo la vida de alguien de 30 años con la cara de alguien en su adolescencia. Los personajes que puede interpretar ya son limitados, pero ella sigue creciendo. Sólo puede interpretar los papeles de las chicas jóvenes, pero debido a su edad, no puede competir con las chicas más jóvenes que se elevan en la competición.
—Así que sugerí la parte de una mujer de 30 años que está maldita por su cara de adolescente. Una obra cómica que necesitará un personaje que haga juego con AhJung. Le pedí que lo creara rápido, en el plazo de un mes.
La adivina se quedó sorprendida.
—La autoestima de AhJung crecerá exponencialmente después de encontrar el éxito. Y como un bono, incluso contraté a un fotógrafo. Alguien que la siga en secreto como los paparazzi.
—¿Paparazzi? ¿Para qué?
—Para poder mostrarle lo guapa que está regularmente. Voy a mostrarle a través de fotos.— Sonreí al plan que había preparado en sólo un par de horas.
—Huh... bueno, dicen que nunca sabes lo que le pasará a una persona, pero esto es realmente algo.
La adivina sacudió su cabeza con lástima, pero yo la sacudí aún más fuerte en comparación.
—No sólo algo, TODO. Ya sea que mires a mi familia o a mi riqueza. No importa lo que compares, soy el perdedor de esta historia de amor.
—Por lo menos sabes eso.
—No puedo estar colgado de su familia y sus riquezas. Yo o mis antepasados.
Asentí un poco triste, pero me detuve y miré a la adivina con sinceridad.
—Todavía me gusta esta chica. No tiene dinero ni una buena familia, y es vieja. Pero no me importa. Es como si esas cosas no importaran. Me gusta mucho esta chica.
—¿Qué es lo que te gusta tanto de ella?
A la pregunta de la adivina, la respuesta apareció inmediatamente en mi cabeza. Antes de que tuviera que pensarlo, me di cuenta de que la respuesta estaba en la forma en que había reaccionado hacia JungHoon.
Durante el último mes, he sonreído por ella todos los días, tres comidas al día. ¿Sabes lo difícil que es eso? No se puede comprar la risa con dinero. Tres veces al día es lo normal, y hay más días en los que me río aún más que eso. ¡No me importa lo que piensen cien personas! Lo que yo piense no cambiará.
Esa chica es bonita y hace que una persona se sienta bien, y es una actriz maravillosa. Si alguien hubiera creído en ella y le hubiera dado una oportunidad, habría tenido éxito. Así que esa chica es cien, mil veces demasiado buena para ti. ¡Voy a darle esa chica a un hombre que verá su potencial y la apoyará!
Escuchando la voz de mi memoria, contemplé mis sentimientos. Sonreí con naturalidad ante el pensamiento.
—Ella me hace reír todos los días, y a mis ojos, es la persona más bonita del mundo, y me hace sentir bien. Además, me emociono pensando en cuánto crecerá cuando su potencial se alimente adecuadamente. Es natural que me guste—.
La adivina me observó en silencio durante mucho tiempo. Luego sacudió la cabeza y murmuró.
—Estás cegado, cegado.
—Lo sé. Cegado por esas malditas gafas de color rosa.
—Al menos si es un fantasma, puedo deshacerme de él, pero no puedo hacer nada al respecto.
—Si es un fantasma, querría deshacerme de él, pero quiero quedarme con esto. Me ha hecho experimentar muchas más cosas buenas.
—¿Cosas buenas?
—Me pongo feliz cuando está guapa, y hay muchas más ocasiones en las que eso ocurre ahora. Sólo mirarla me hace feliz.
La adivina me miró con ojos curiosos. Luego asintió con la cabeza después de unos minutos.
—Si ese es el caso, entonces deberías aferrarte a ella. Bien, primero le aumentarás la autoestima, ¿y luego qué?
—Le diré que me gusta.— Como si enfatizara una importante profecía, levanté mi pulgar para confirmarla. —Na AhJung me creerá entonces por su aumento de autoestima. Cuando finalmente me ame más que a mi hermano, entonces, el fin.
La adivina frunció el ceño ante mi sencillo final.
—Espera. ¿Es tan simple?
—¿Se supone que es difícil?
—La mayoría de la gente encuentra que esta es la parte más difícil. Ganar el amor de alguien no es tan fácil.
—Eso es para la gente normal. No para alguien como yo—, respondí seriamente.
—...no puedo creerlo. Me has convencido—. La adivina se abanicó la cara de irritación.
—De todas formas, así es como se ha fijado mi futuro. ¿Tiene alguna otra pregunta para mí?
—No. ¿De verdad has venido hasta aquí para contarme todo esto?
Me encogí de hombros ante la exasperada adivina. —Esa no es la única razón. También vine a recoger el talismán que hará que las cosas funcionen para ella.— Miré el reloj. —Tengo otro recado que hacer, así que debo irme pronto. Apreciaría el talismán rápidamente.
—Ya has establecido tu futuro, ¿por qué te molestas con el talismán de otro? Ni siquiera deberías creer en estas cosas.
—No me preocupa mi vida, pero sí la de ella.
La razón por la que fui a comprobar mi futuro fue porque sabía que sería genial. Nacer con una cuchara de oro en la boca, montando un carro de oro, y siempre rodeado de oro. Escuchar tales elogios de un profesional me ayudó a aumentar mi ego. Pero esa era la magnitud de esto.
Si me decían que mi futuro se vería diferente de lo que quiero, o que no sería capaz de obtener las cosas que quiero, no escuchaba. Esas eran las decisiones que tenía que tomar.
Nunca necesité la ayuda de un talismán para mi uso personal, pero para Na AhJung, era diferente. Quería darle todo lo bueno posible a esa chica.
—También podría darme varios. Así podré coserlos en cada bolsa que tenga.
Revisé la hora después de terminar mi pedido. Me quedaban 15 minutos para mi próxima cita. Había tiempo suficiente para preparar diez talismanes.
—Diez, por favor. Así que su suerte se multiplicará por diez. Y en cinco minutos, por favor.
La adivina sacó el papel y amartilló su cabeza.
—¿Por qué tanta prisa?
—Si voy a llegar a la peluquería en 15 minutos, entonces no tengo mucho tiempo.
—¿A esta hora? ¿Son las 9 de la noche?
—Después de teñirme el pelo, podré llegar a casa a tiempo para ir a la cama.
—Hay lugares que toman citas a esta hora...
—Ellos toman mis citas. De todas formas, date prisa.
Ante mi insistencia, la adivina sacó su pincel y me hizo una pregunta.
—¿Por qué te tiñes el pelo de repente?
—Para poder ir por ahí anunciando que soy de oro—, dije señalando mi pelo. La adivina me miró el pelo, entendió mi plan y se río de corazón.
—Seguro que es hacer todo tipo de cosas—, murmuró para sí misma. —El hacha dorada ha caído en lo profundo del lago.
El hacha dorada en el lago. Me gustó el sonido de la expresión y sonreí.
Créditos
Trad: Ele
Editor: Lalisa
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