Capítulo 2
La mansión del Barón era un viejo y estrecho edificio de un solo piso, donde las paredes se estaban cayendo a pedazos y tenían grietas en ciertos lugares.
—Estoy en casa—. Citrina saludó al entrar en la habitación.
—Citrina, ven aquí, ¡Elena acaba de enviar una carta!
—¿Una carta de Elena?
—Sí, hija mía, ¿no estás contenta?
La baronesa acarició la carta con amor, una expresión que nunca mostró hacia Citrina. Sin embargo, esto era natural, ya que Citrina y Elena son diferentes.
Elena Foluin, la segunda hija, es el orgullo y la esperanza de la familia.
Desde que Citrina tenía 13 años ha estado trabajando sin parar durante 3 años, y la mayor parte del dinero que ganó fue utilizado para ayudar a Elena, lo cual pudo tolerar.
—Soy la primera hija, es natural que me esfuerce al máximo y le desee éxito a Elena, porque su éxito es el éxito de la familia.
—Elena dijo que necesita varias cosas. ¿Vas a ir a la casa del Duque la semana que viene?
—Sí—, respondió Citrina suavemente.
—¿Estás enferma? Ten cuidado. Necesitas cuidarte para poder ir a trabajar. Si te enfermas, ¿quién trabajará en tu lugar?
—Lo haré.
«Tengo que aguantar para que la familia tenga éxito. No puedo evitar sentir que algo va mal, pero aguanto la sensación de incomodidad.»
La mano de la Baronesa alcanzó su té mientras releía cuidadosamente la carta. Pensó en algo y abrió la boca mientras tenía una mirada triste en su cara.
—Oh. Elena viene, tenemos que cambiar las sábanas. Podemos hacerlo, aunque sea un poco caro, porque ella ha crecido un poco. ¿No es así, Citrina?
—Sí... Hagámoslo.
Más tarde esa noche, Citrina se levantó de su asiento y salió en silencio de la habitación ya que iba contra la etiqueta dejar la mesa cuando los mayores aún estaban sentados, pero su cabeza no dejaba de sonar.
Ya no importaba si la pareja se disgustaba o no, ya que estaban tan absortos hablando de Elena que no se dieron cuenta de que se iba.
Al entrar en su habitación, la más antigua de la mansión, Citrina se acostó en su cama chillona y cerró los ojos. Se sentía nauseabunda, parecía que había cogido un resfriado terrible.
Era mejor ir a dormir, mejorará cuando se despierte.
La noche en que Citrina cerró sus ojos, cayeron miles de meteoros. No ha abierto los ojos durante tres días y tres noches seguidas desde entonces.
—No tenemos dinero para llamar a un médico. Creo que su temperatura bajará gradualmente. Por favor, cuide de ella.
—¿No es contagioso? Se la dejo a usted, Sra. Mack. Necesita mejorar para ir a la Casa del Duque dentro de una semana.
Era la voz de la baronesa que se fue como el humo justo después de poner el agua en la mesa lateral.
Mientras tanto, Citrina recordaba su vida anterior que pasaba en un instante.
Había sido una persona perfeccionista, orgullosa e indiferente. En su vida pasada, era diseñadora de joyas y se había esforzado por hacer el diseño a petición de ese hombre, que era imposible de terminar en una semana.
Cirtrina recordó la época en que leyó "El Jardín de Elena".
«¿Estoy en una novela ahora?»
Elena Foluin era la heroína del libro, que huyó a la casa del Duque Pietro, en brazos de Aron Pietro. Y su bella historia de amor comenzó en la Academia de Caballeros.
Cetrina era la hermana mayor de Elena, quien trabajó duro para que su familia pudiera vivir, pero murió en manos del hermano del protagonista, Desian Pietro. Como pensaba que Elena era molesta, decidió encargarse de Citrina primero.
Gracias a una hermosa joya y a dos años de historia de amor, finalmente consiguieron su final feliz con la intervención del villano.
«¿Voy a morir como en la novela?»
Como Citrina no era la protagonista, la historia continuó después de su muerte. Ella sabía que su familia lloraba, pero luego del éxito de Elena, fue finalmente olvidada.
Incluso cuando la novela terminó, nadie la mencionó ni siquiera la recordaron.
—El clima de hoy es perfecto, ¿no es así?
—¿Vamos de picnic, Elena?
—Eso será genial.
El Barón, la Baronesa y Elena se rieron.
Todos tuvieron un final feliz.
Hasta ahora, Citrina, que sacrificó mucho por su familia, no tenía a dónde ir. Se sintió traicionada.
«¿Qué he estado haciendo?»
Así que ella era sólo una herramienta para la felicidad de la familia por la que trabajaba demasiado.
Citrina abrió lentamente sus ojos, y recordó las décadas de su vida después de sufrir una fiebre. Cuando despertó, su vida como Citrina era débil, y recordaba más la vida que vivió como diseñadora.
El contenido de "El Jardín de Elena" la conmocionó tanto que quedó grabado en su mente.
—¡Estás despierta! ¡Estaba tan preocupada!
A su lado estaba la criada de la casa del Barón, la Sra. Mack. Cuando Elena se enfermó en el libro, ella fue la que la cuidó.
Citrina suspiró lentamente. Parece que el cuerpo que poseía no era bueno.
—La Baronesa estará feliz. Ya es de mañana, ¿quieres comer algo primero?
—Bien... Comeré primero—, respondió Citrina.
Ayer estuvo a punto de morir, así que la Sra. Mack dijo con indecisión: —¡Oh! Me dijeron que el carruaje del Duque vendrá hoy. No ha sido excusada de su reunión.
Incluso si tuviera una fiebre severa, su familia no perdería la oportunidad de ganar dinero del Duque.
Citrina se río sin entusiasmo.
El día que entre en el carruaje será su punto de inflexión. Citrina pensó en huir, pero el problema subyacente no se resolvería.
«Voy a vivir correctamente, como el personaje principal de mi propia historia» Citrina juntó sus pensamientos.
«Si tuve un golpe de mala suerte para que alguien quisiera matarme, entonces puedo cambiar eso. Esa es mi especialidad.»
Siendo una compañera de juegos, había hecho que muchos niños nobles le abrieran su corazón, y Destian Pietro es todavía un joven villano.
«Reconstruiré mi propio futuro a mi manera, y tendré éxito. La vida de Citrina es ahora mía»
***
Cuando Citrina llegó a la cocina, notó el viejo horno y la telaraña bajo la silla que se extendía hasta sus patas.
—¡Hay una araña!
Se sentó en la silla y empujó la telaraña con el pie.
Objetivamente, la situación de la casa del Barón no era buena. El Barón era adicto al juego, y la educación de su hermana era absurdamente cara.
Al oír el chirrido de la silla y la mesa del comedor, notó que alguien se acercaba. Era la Baronesa, caminando de forma relajada.
—Buenos días. Sra. Mack, prepárame el desayuno.
—Sí—. Citrina respondió modestamente.
Un pan ligeramente quemado con un tocino a la antigua y el mejor huevo frito. Citrina pronunció lentamente una frase que nunca antes había dicho,
—Mi comida parece diferente a la de Elena.
No lo sabía antes, pero la comida de Elena tiene más que ella. Después de saber esto, su corazón se enfrió.
—¿Qué? ¿Qué dijiste que era diferente? — La Baronesa preguntó con una voz ligeramente más alta.
Citrina miró hacia abajo y respondió: —Nada.
Ella decidió aceptar el hecho. Fue a la casa del Duque de inmediato y decidió cortar sus lazos con la Casa del Barón. Sabía sobre el futuro y tuvo una fuerte llamada de atención de su sueño, así que hizo un plan difícil.
Será una diseñadora de joyas genial, con la ayuda de un enano y un espíritu de gema.
Mientras pensaba en el futuro, su corazón comenzó a latir con fuerza. Sí, la casa del barón no es el límite.
—¿Le dará el duque más sueldo del que le dio la condesa?
Pagarán más pero...
—…?
—¿Puedo preguntarte una cosa? —Citrina preguntó en voz baja.
Por su inesperada pregunta, un signo de interrogación apareció en la cabeza de la Baronesa. Sin embargo, ella no estaba preocupada por la pregunta. Para ella, Citrina era una buena hija, aunque todavía se quedaba un poco corta.
Citrina, que conocía bien a su madre, preguntó una vez más, —¿Es eso realmente lo que quieres decir?
Antes de irse a la casa del Duque, quiere saber si eso es todo lo que su madre tiene que decir. Esperó la respuesta con ojos temblorosos.
Créditos
Trad: Ninne
Editor: Shirayuki

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